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lunes, 30 de septiembre de 2013

"CRIANZA EMOCIONALMENTE SALUDABLE" - SNIF, SNIF… MI PEQUE ESTÁ TRISTE ¿QUÉ HAGO?

Estamos acostumbrados a escuchar que la tristeza es una emoción negativa, que tiene que ver con la depresión, con la pasividad.  Por ello, además de preocupamos por la tristeza de los hijos necesitamos consolarlos y más, cuando nos sentimos culpables por ser sus causantes en situaciones tales como la temida ansiedad de separación al dejarlos en el cole.


La percepción de un bebé en las primeras semanas de vida le muestra el mundo como una continuación de sí mismo. En un primer momento, las palabras, los brazos, el olor de mamá le conforta y le proporcionan la seguridad necesaria para adaptarse al entorno en el que se encuentra. Poco a poco irá dándose cuenta que mamá está presente y también que no lo está. Y, un tiempo después sabrá que aunque mamá no esté, lo estará. La tristeza no es posible sin esa primera percepción de que mamá es diferente de mí.


La tristeza es la emoción que se activa cuando el objeto amado desaparece y en esa activación es imprescindible que la condición de amor esté ¿por qué? Sin tristeza no hay reconocimiento del amor y de su pérdida. Cuando un niño es capaz de decir “mami, te quiero mucho” es porque antes ha sido capaz de sentir ese vacío que produce la falta de aquello que lo llena y te llena como es mamá. Pero, la tristeza también propicia el desarrollo de capacidades de autonomía y crecimiento porque mientras mamá está ausente podemos aprender a calmarnos y llenar ese vacío de destrezas, de imaginación, de recuerdos, de otras relaciones.


La tristeza es la emoción que nos capacita para los buenos sentimientos y nos prepara para afrontar y valorar los cambios, las adversidades, crecer en autoestima.


Hay un juego que es habitual realizar con los niños pequeños en el que nos ocultamos detrás de una tela para asomarnos, al cabo de unos instantes, causándoles sorpresa. Aunque en los primeros momentos, puedan sentir cierto malestar al desaparecer de su punto de visión, obtendremos una gran sonrisa si nuestra aparición llega llena de alegría. Aquí tenemos una pista de cómo se consuelan los niños: entendiendo y sosteniendo su malestar; mostrándonos tranquilos, sonrientes, amorosos; ofreciéndoles nuevos descubrimientos, nuevas experiencias que fomenten la confianza en ellos mismos y en los demás.


Es necesario valorar la tristeza para poderla gestionar adecuadamente en los hijos.  Si tienes dificultades para conseguirlo en KASH-LUMN Family Care te pueden ayudar, acompañar a los padres en esa aventura que es la crianza de los hijos es parte de su trabajo, aportando conocimientos y recursos.





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