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martes, 26 de noviembre de 2013

"CRIANZA EMOCIONALMENTE SALUDABLE" – PREPARÁNDONOS PARA LAS MIL Y UNA SORPRESAS


Ya tenemos muchas ciudades, pueblos, casas… engalanadas con cientos de luces, adornos y músicas navideñas. Las fiestas están ya aquí y con ellas los regalos y para los niños sus Majestades los Reyes Magos, Santa Claus, el Caga Tió o demás tradiciones que celebran la inocencia infantil cargándola de ilusión.


Los adultos valoramos en exceso la inocencia infantil entre otras cosas porque nos permite volver a ser niños ¿no os parece? Pararos un momentito a pensad y más cuando estamos a punto (si no lo habéis hecho ya) de visitar centros comerciales, tiendas especializadas, patear unos y otros grandes almacenes en busca de ese juguete que el peque no nos para de pedir o de la última novedad que apenas ha salido al mercado. ¿Qué estamos haciendo realmente?


La sorpresa es una emoción extraordinaria que empezamos a sentir en el momento que conectamos con la posibilidad de asombrarnos. En los niños aparece muy pronto y va unida al sentimiento de tristeza. Los humanos sentimos tristeza cuando perceptivamente somos capaces de diferenciarnos de los objetos queridos y los perdemos. Cuando esa pérdida es temporal y los objetos que amamos vuelven a aparecer, nos sorprendemos gratamente.  Ahí nace la emoción de la sorpresa. El niño aprende que hay situaciones inesperadas que producen satisfacción y se prepara anímicamente para ello. Por ello, a partir de ese momento evolutivo, cualquier celebración nos preparará para dar y para recibir sorpresas.


 ¿Qué ocurrió en la fiesta de su primer cumpleaños?  Globos, payasos, regalos…  miles de sorpresas acompañadas de expresiones de diversión y felicidad!


¿Qué tiene la ilusión del Caga Tió, de Santa Claus, de los Reyes MagosMAGIA, el poder de la fantasía, la posibilidad de convertir los sueños en realidad… y hacerlo desde la oportunidad que nos da la emoción de la sorpresa. Ahora bien, para que esta emoción no pierda su poder hay que cuidarla ¿cómo?


La emoción de la sorpresa cuenta con un componente de excitación que si no lo gestionamos adecuadamente acaba por malbaratarse ¿no os ha ocurrido aquello que cuanto más tenemos, más queremos? Pues en los niños ocurre lo mismo pero aumentado, por ello la importancia de dosificar, enseñar a esperar, tener paciencia.


Papás, mamás… aprovechad estas fiestas para convertir la emoción de la sorpresa en una auténtica aventura de aprendizaje mostrando su auténtico valor, no sobreestimuléis a los peques con mil y un regalos, con mil y una experiencia, sus mentes infantiles aprecian lo único y especial, probad y veréis que con poco tienen suficiente para vivir la ilusión.


Desde KASH-LUMN  Family Care os desean a todos unas felices fiestas.





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