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miércoles, 2 de abril de 2014

"CRIANZA EMOCIONALMENTE SALUDABLE" - LOS DRAGONES Y EL PENSAMIENTO MÁGICO


Este mes de abril en casi todos los pueblos y ciudades catalanas y en otros muchos lugares del mundo, celebraremos la festividad de Sant Jordi y con ella rememoraremos la leyenda que nos explica la tradición de regalar rosas ese día. 


Son muchos los relatos que nos han llegado hasta nuestros días, de todos he elegido uno de mis favoritos; El Dragón de Montblanc:


Cuenta la leyenda que en la pacífica y tranquila villa de Montblanc gobernaba un rey bueno y justo con sus súbditos gozando todos de una saneada economía. Sólo había un inconveniente, tanto el rey como sus conciudadanos no se mostraban muy piadosos y eran algo tacaños con sus ofrendas a los santos, lo que disgustaba considerablemente al clero.

Un año, en el día de San Juan, un enorme Dragón de relucientes escamas verdeazuladas, emergió de las aguas del río. Ante el espanto del pueblo, el Dragón habló de la siguiente manera: “Por vuestra falta de piedad, cada mes tendréis que entregarme a unos de vuestros tiernos jóvenes para que me sirva de alimento o de lo contrario destruiré vuestras casas y campos”. Pasaban los meses y el Dragón no obtenía su recompensa, cada noche sus espantosos rugidos y llamaradas llegaban a todos los rincones de la villa. 

En vano, los aldeanos y la corte suplicaron a los santos, de nada sirvieron los sacrificios y los rezos de los monjes, todos tuvieron que acatar la voluntad del Dragón. El rey tenía una hija que era respetada y muy querida por todos, tanta era su bondad que se ofreció como primera víctima del Dragón. La joven pasó la noche orando y al apuntar el sol, ataviada con una blanca túnica y coronada de flores, se encaminó al encuentro del Dragón.

Fue entonces cuando apareció un caballero desconocido a galope sobre un blanco corcel de crines plateadas. Tal era la reluciente presencia del jinete que la princesa paró su marcha. Cuentan que sus armas refulgían como la plata y que su manto era rojo como la brasa. En el escudo figuraba como enseña una cruz roja sobre campo de oro. El caballero arremetió contra el Dragón que, al presenciar su poder, retrocedió y se tumbó mansamente. El jinete, sin bajar siquiera de su caballo, pidió a la princesa que atara la cinta de su vestido al cuello del Dragón ya que sabía de la docilidad de los dragones con las bellas princesas. 

En comitiva, los tres se dirigieron hacia la villa en donde esperaban sus habitantes consternados. El caballero pidió silencio y todo el pueblo prestó atención a las palabras del misterioso y valiente salvador: “Soy Jorge, soldado de Cristo. Esta joven pidió ayuda a María y a su hijo, por eso recibí la misión de liberarla de la muerte. Que la cruz que os ha salvado corone por siempre esta villa”. Y, dicho esto, el caballero trazó con su espada la señal de la cruz sobre el amansado Dragón. Inmediatamente, el animal se conmovió y de sus ojos brotaron lágrimas de sangre que al caer en la tierra se convirtieron en hermosas rosas rojas.

Desde entonces, cada 23 de abril, festividad de Sant Jordi, se celebra el triunfo del amor de un caballero valeroso, de una bondadosa doncella, de un Dragón que no era tan peligroso y de un pueblo que recuperó la tranquilidad y empezó a ser piadoso.


Los dragones son personajes fantásticos que en KASH-LUMN Family Care utilizan para trabajar con los niños, las emociones. ¿Os imagináis que hace un dragón cuando se siente en peligro, ante una injusticia, si está loco de alegría…?  Como nuestro Dragón de Montblanc ¡lanzar una enorme llamarada junto a un ensordecedor rugido!  Evidentemente, no hay que estar cerca de un dragón que manifieste dicha reacción pero… si nos hacemos sus amigos, será cómo en la historia anterior, una bella rosa que nos abrirá los ojos al amor.


En la infancia, el pensamiento mágico adquiere su mayor auge alrededor de los 2-4 años. Durante ese período para la mente infantil todo es posible, una simple flor se convierte en todo un paraíso, el más fiero de los animales en un amigo fiel, los castillos de los cuentos en fortalezas llenas de aventuras, las alfombras voladoras en un medio de transporte ideal y los genios, los ogros, los caballeros y las princesa en personajes a los que encontrarnos en cada esquina. 


Muchas veces, como adultos, interpretamos ese pensamiento como parte de la inocencia y de la ignorancia infantil cuando en realidad es la etapa más importante del crecimiento ya que nos conecta con la capacidad de imaginar y desarrollar la creatividad.


Pintar dragones, convertirlos en los protagonistas de historias increíbles, jugar con ellos en miles aventuras nos brinda la oportunidad de trabajar las emociones. 


Como adultos hemos de observar y acompañar ese proceso. Por ello, una crianza emocionalmente saludable es aquella que respeta el proceso natural de la infancia atendiendo a su desarrollo emocional. 


En KASH-LUMN Family Care os ayudan a que ser padres sea una aventura apasionante y que aprovechéis vuestros propios recursos y aquellos que os brinda el entorno para favorecer el desarrollo de los hijos, su creatividad y su mundo mágico. 


¡Qué los dragones os acompañen!





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