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miércoles, 19 de febrero de 2014

ALIMENTOS PARA TUS HUESOS


Cómo evitar el proceso de la pérdida de hueso


Si te han diagnosticado un problema de descalcificación, a través de la dieta y haciendo pequeñas modificaciones a tus hábitos de vida, podrás evitar acelerar el proceso de la pérdida de hueso.


En la actualidad se está abusando de las proteínas, los azúcares y las grasas saturadas, con lo que contribuimos a acidificar el medio interno, fenómeno que acelera los procesos de descalcificación ósea. Para evitarlo, se aconseja seguir las bases de la dieta equilibrada, teniendo en cuenta el concepto de “acidificación y basicidad” y asegurar el contenido en calcio, vitamina D…


Pautas dietéticas

1. Consumir entre 2 y 3 raciones de pescado azul a la semana (sardinas, caballa, atún, salmón…)

2. Aumentar el consumo de frutas y verduras en la dieta. Éstas contienen micronutrientes y sustancias no nutritivas que contribuyen en la mejora de la densidad ósea.

3. Limitar a una ración al día el consumo de carne, pescado y huevos, en un máximo de 200g al día. Dar preferencia a las proteínas vegetales tipo tofu, seitán, soja, legumbres con cereales.

4. Cocinar las legumbres sin carne ni pescado y combinarlas con un cereal tipo quínoa, arroz…

5. Reducir o preferentemente eliminar el consumo de embutidos, bollería y dulces industrializados, por su elevado aporte en grasas saturadas, trans y azúcares simples.

6. Introducir las algas marinas en las ensaladas y caldos de verduras por su riqueza en calcio.

7. Reducir la cantidad de sal y las comidas preparadas.

8. Usar aceite de oliva virgen para cocinar y aliñar los platos.

9. Usar tecnologías culinarias suaves, con poca grasa, tipo asado, plancha, vapor o hervido.


Estilo de vida

10. Asegurar la exposición solar entre 10 y 15 minutos en brazos y cara.

11. Reducir el peso en caso de tener sobrepeso y/o obesidad.

12. Tener una vida activa, caminar, hacer ejercicio tipo yoga, pilates, de elasticidad, subir escaleras…


Alimentos a potenciar (ordenados de mayor a menor cantidad)

Ricos en calcio: sésamo, tahin, sardinas comidas con la raspa “de lata”, soja en grano, germinados, frutos secos, leche de oveja, queso fresco, higos, yogur, cuajada, garbanzos, pulpo, caracoles, soja texturizada, leche de cabra, de vaca, achicoria soluble, berza, brócoli, col, algas marinas.

Ricos en vitamina D: Salmon, caballa, atún, sardinas, pipas de girasol, yema de huevo, hongo Sitake, bebidas enriquecidas con vitamina D.


Si el tema te interesa, sigue leyendo…

Los alimentos, tras su metabolización en el organismo, se transforman en ácidos obásicos.


Los alimentos que se comportan como ácidos, acidifican el medio e inducen a la descalcificación ósea. Los alimentos básicos contribuyen a mantener un ph óptimo.


Las dietas muy ácidas desequilibran el organismo y desmineralizan el organismo.


Para evitar estados de acidificación orgánica,  la relación de los alimentos ácidos y alimentos básicos, en la misma comida, debe ser: 1 alimento ácido mezclado con  2 alimentos básicos o ningún alimento ácido y 2 de básicos.


Alimentos ácidos: carnes, pescados, embutidos, fiambres, vísceras, mariscos, crustáceos, huevos, quesos muy curados, mantequillas, margarinas, cereales y alimentos confeccionados con base de cereal tipo: pan, pastas, bollería…, azúcar refinado, café, té, alcohol.


Alimentos básicos: Verduras de hoja verde, crudas o cocidas, todas las hortalizas, patata, frutas, cítricos, almendras y nueces, castañas, bebida de almendras, frutos disecados tipo uvas pasas, ciruelas…










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